Se explicó que el Espíritu Santo enseña a la Iglesia todas las cosas y recuerda las palabras de Jesús, siendo el guía al conocimiento profundo de Dios.
Se señaló que el Espíritu Santo revela la voluntad de Dios y ayuda a descubrir los tesoros escondidos en las Escrituras, actuando como intérprete y consejero.
Se enfatizó que para conocer a Dios, es necesario pasar tiempo con Él y pedirle al Espíritu Santo que revele su voluntad, siempre en concordancia con las Escrituras.