Se exponen cinco ejes fundamentales para un plan de gobierno peronista: política industrial, de empleo, científica y tecnológica, de economía regional y energética.
Se critica la política energética del gobierno actual, atribuyendo los avances en Vaca Muerta y el gasoducto a la estatización de YPF en 2012 y a la obra pública realizada, no a la gestión actual.
Se advierte que la política energética actual solo beneficia a un modelo extractivista y no genera empleo privado formal ni desarrollo de redes de proveedores locales.Se proyecta que el modelo actual generará más desigualdades sociales y se critica la falta de inversión histórica en ciencia y tecnología, así como en infraestructura logística.