Se critica el deterioro del sistema de salud y de servicios públicos en Venezuela durante los últimos 27 años, lo que impide hacer frente a una catástrofe como la del terremoto. Se califica de ridículo pretender un sistema de alerta temprana en estas condiciones.
Se menciona la existencia de la oficina Fumbisis, dedicada a temas sísmicos, pero se constata que no proporciona información. La falta de preparación y la ausencia de sistemas de respuesta de emergencia son evidentes, dejando a la población a la deriva.