Dos potentes terremotos, de 7.2 y 7.5 de magnitud, han devastado diversas zonas de Venezuela, especialmente La Guaira, dejando un saldo preliminar de miles de desaparecidos y heridos. La magnitud de la catástrofe aún no se dimensiona completamente, con equipos de rescate insuficientes y un estado de desastre generalizado.
Familias enteras se encuentran desaparecidas en La Guaira, y la desesperación aumenta a medida que pasan las horas. La falta de servicio de comunicación inicial dificultó la localización de seres queridos, y la tarea de los rescatistas es una carrera contra el tiempo. Se estima que hay más de 40.000 desaparecidos, y una página de Facebook ya registra más de 53.000 personas buscadas.
Varios países, incluyendo Argentina, Estados Unidos, El Salvador y Alemania, han enviado ayuda humanitaria. Sin embargo, se ha criticado la utilización política de la tragedia, señalando que las relaciones diplomáticas cortadas con Argentina impiden una comunicación directa con la presidenta de la Asamblea Nacional, Delcy Rodríguez. La Argentina enviará dos Hércules con ayuda, pero la falta de diálogo diplomático es un punto de fricción.
Se recuerda que Venezuela es una zona sísmica, aunque los movimientos recientes fueron inusualmente fuertes. La falta de temblores previos podría haber generado una acumulación de energía en las placas tectónicas. La comunidad universitaria argentina se movilizó para recolectar elementos de ayuda para los estudiantes venezolanos en el país.