El testimonio de Patricia narra su lucha contra la ansiedad crónica, los ataques de pánico y la violencia doméstica que marcaron su vida. Desde joven, experimentó un ambiente familiar conflictivo, lo que la llevó a desarrollar síntomas de nerviosismo, insomnio y dolores de cabeza.
La situación se agravó al casarse, llegando a intentar agredir a su marido en un ataque de celos. A pesar de buscar ayuda médica y psicológica, los síntomas persistían, afectando su vida laboral y personal.
La transformación de Patricia comenzó al asistir a la Iglesia Universal, donde encontró la "luz" y la liberación espiritual. A través de la fe, logró superar sus problemas, restaurar su matrimonio y encontrar la paz interior.