Patricia relata su experiencia personal con la ansiedad crónica y las perturbaciones que sufría, incluyendo escuchar ruidos y ver personas.
Buscó ayuda en la acupuntura y la psicología sin éxito. Más tarde, recurrió a una "casa de los espíritus" donde comenzó a "servir" a estas entidades, realizando tareas para ellas.
Tras casarse, su esposa enfermó gravemente, diagnosticada con lepra. A pesar de buscar ayuda médica y espiritual, la situación empeoró, llevándolos a la indigencia.
Finalmente, a través de la invitación de su cuñada, acudieron a la Iglesia Universal. Allí, escuchó la frase "conocerás la verdad y la verdad te hará libre", lo que marcó un punto de inflexión en su vida, liberándolo a él y sanando a su esposa.