Celia experimentó un proceso de liberación espiritual tras escuchar el mensaje "la verdad os hará libres". Comenzó a sentirse mejor, superando la depresión y aprendiendo a orar. Se decidió a bautizarse y a buscar un cambio profundo en su vida, perdonando y pidiendo perdón.
Este proceso de transformación incluyó un cambio de carácter, volviéndose más apacible y buscando activamente la conexión con Dios a través de la oración y las reuniones religiosas.