La respuesta de las fuerzas de seguridad venezolanas ante la catástrofe del terremoto ha sido cuestionada. A diferencia de la rápida movilización para reprimir protestas, se observa una escasa presencia de efectivos apoyando a la población afectada por el sismo.
Se señala que estas fuerzas han sido entrenadas principalmente para el control de la disidencia y la represión, no para la asistencia humanitaria. La declaración de estado de emergencia, con Diosdado Cabello como ministro del Interior, genera dudas sobre la efectividad y el enfoque de la respuesta oficial ante la tragedia.