Se critica la gestión de la tragedia en Venezuela, calificando los números de víctimas como "políticos". Se expresa el deseo de creer en las cifras oficiales, pero se duda de ellas debido a la magnitud de la catástrofe y la naturaleza del régimen.
El gobierno argentino muestra solidaridad ante la crisis, mientras Estados Unidos maneja cifras distintas. Las imágenes de rescate son desgarradoras, con familias enteras desaparecidas y la búsqueda de personas bajo los escombros.
Se reitera la caracterización de Venezuela como una dictadura que ha oprimido a su pueblo. La distribución de donaciones también se ve afectada por disputas internas, y se menciona la existencia de instituciones serias como Unicef y Cruz Roja que reciben donaciones.