Brasil posee la segunda mayor reserva mundial de tierras raras (casi el 23%), lo que atrae el interés de la Unión Europea en un contexto de competencia global. Europa busca establecer sociedades que no solo extraigan estos minerales críticos, sino que también transfieran tecnología.
El comisario europeo Josep Siquela propuso a Brasil una sociedad de beneficio mutuo, que incluiría transferencia de tecnología, cuidado de estándares ambientales y cofinanciamiento del proceso de refinamiento de minerales críticos. Europa espera contar con Brasil como un socio confiable a largo plazo.