Se expresa profundo repudio ante el asesinato de Lautaro, un joven de 17 años, en un hecho de inseguridad. Se cuestiona la violencia que azota a la sociedad y la pérdida de vidas jóvenes.
Se hace hincapié en la necesidad de interpelar como sociedad y reflexionar sobre los errores que llevan a que un chico de 17 años muera por tres balazos mientras defendía a su padre. Se destaca la dualidad del país entre momentos de alegría como un mundial y la cruda realidad de la delincuencia.