Un pasajero en estado de ebriedad provocó un incidente a bordo de un vuelo de Ryanair entre Edimburgo y Palma de Mallorca, insultando y agrediendo a otros pasajeros. La tripulación y otros pasajeros tuvieron que intervenir para reducirlo hasta que la policía aeroportuaria pudo detenerlo al aterrizar.
Este suceso reaviva el debate sobre el consumo de alcohol en aeropuertos y vuelos. Ryanair ha solicitado a los aeropuertos que restrinjan la venta de alcohol, especialmente en horarios tempranos, argumentando que casi un vuelo por día se ve desviado o afectado por problemas relacionados con el alcohol.
Expertos en seguridad aérea señalan que las azafatas están entrenadas para detectar posibles problemas en los pasajeros antes del despegue. La aerolínea busca implementar medidas más estrictas para prevenir futuras agresiones y garantizar la seguridad y tranquilidad de los vuelos.