Un escándalo se vivió a bordo de un vuelo de Ryanair que iba de Edimburgo a Palma de Mallorca. Un hombre inició una discusión con su pareja, la situación escaló y la tripulación debió intervenir. Al aterrizar en España, la Guardia Civil subió a la aeronave para detener al individuo, lo que generó forcejeos.
Las escenas de violencia quedaron grabadas en teléfonos móviles. La compañía Ryanair informó que al menos un vuelo al día se desvía por pasajeros ebrios o violentos, y que los aeropuertos deberían implementar controles de alcoholemia para evitar que aborden.