París se encuentra bajo una intensa ola de calor, con temperaturas que superan los 40 grados y una térmica aún mayor, lo que ha llevado al cierre de la Torre Eiffel para evitar riesgos a los visitantes.
La situación se agrava con 40 muertes registradas en Francia por ahogamiento, muchas de ellas personas que buscaban alivio en ríos y arroyos. La Torre Eiffel luce desierta ante la medida de seguridad.
Francia ha emitido alerta roja, registrando la temperatura más alta desde que existen mediciones, con 44,5 grados, y previsiones de que siga aumentando.