La ola de calor en Europa se intensifica, llevando al cierre de la Torre Eiffel y escuelas en París, donde se registran temperaturas de 43-44 grados. Esta situación extrema, que se adelanta al verano, se relaciona con el calentamiento global que potencia las anomalías térmicas.
El fenómeno se debe a un bloqueo atmosférico y al ingreso de aire muy caliente desde el norte de África. Se espera que las altas temperaturas continúen hasta el 26 de junio, afectando también a España e Italia. Las vías de tren se dilatan y se producen interrupciones por el calor, y lamentablemente se reportan muertes, algunas por ahogamiento al buscar refrescarse en lugares no aptos.