Francia atraviesa una ola de calor sin precedentes, con temperaturas que superan los 40 grados y han causado la muerte de 40 personas, muchas de ellas por ahogamiento al intentar refrescarse en lugares no habilitados.
La infraestructura de las ciudades, notablemente París, no está preparada para estas temperaturas extremas, evidenciado por la falta de aire acondicionado en transportes y escuelas, y el cierre anticipado de monumentos.
Los hospitales registran una sobrecarga de pacientes con golpes de calor, especialmente en residencias de adultos mayores, donde solo el 10% cuenta con sistemas de refrigeración.
Se comercializan elementos como vaporizadores de agua termal para aliviar el calor, pero la situación sigue siendo crítica, con pronósticos de temperaturas similares hasta el fin de semana.