París experimenta un leve descenso de temperatura tras días de calor extremo, con máximas de 37 grados. Sin embargo, se mantienen alertas por la canícula, que implica temperaturas elevadas constantes.
Se reportan temperaturas de 30 grados a las 10 de la mañana y un promedio de 40 grados en días anteriores, afectando la calidad de vida y generando preocupación ante la falta de preparación de la infraestructura para estas condiciones.