Se reflexiona sobre la importancia de la solidaridad humana que trasciende las diferencias ideológicas, incluso con personas que han sido críticas.
Se utiliza el ejemplo de Titi Fernández, quien recibió apoyo en momentos difíciles a pesar de las discrepancias, para ilustrar este punto.
Se critica la tendencia a permitir que la ideología opaque la humanidad y la empatía, sugiriendo que esto es un error fundamental.