Se reafirma la continuidad de la "motosierra" y la política de ajuste fiscal y monetaria. Se enfatiza que no se cederá ante "delincuentes", "corruptos" o "fuerzas extranjeras" que intenten desestabilizar al gobierno.
Se expresa desprecio hacia los empresarios "prevendarios", los medios de comunicación "corruptos" y sus periodistas "ensobrados", aunque se reconoce que hay un sector de periodistas respetables.
Se advierte que, a pesar de las críticas y la inmoralidad de ciertas políticas, actuar correctamente es la única opción viable tanto económica como políticamente, ya que la alternativa (mentir e inflar) destruye la reputación y conduce al fracaso.