La caza del pingüino rey en la región del Atlántico Sur llegó a extremos, con la extinción de colonias como la de Puerto Roca, donde Piedra Buena instaló una factoría de aceite de pingüino.
Se estima que esta colonia llegó a albergar entre 20.000 y 30.000 animales, que eran cazados tanto adultos como pichones para la extracción de aceite, una actividad insostenible que llevó a la desaparición de la especie en la zona.