Se enfatiza que la gratitud, y no la queja, es la marca de un verdadero adorador y una señal de estar lleno del Espíritu Santo. La boca debe abrirse para expresar la palabra de Dios y adorar, no para quejarse.
Se presenta la sujeción mutua y la humildad como requisitos para ser llenos del Espíritu Santo, lo cual implica hacer morir el "yo" y la vieja naturaleza. Esta es una de las partes más difíciles del proceso de llenura del Espíritu.
La evidencia de ser lleno del Espíritu Santo incluye el poder, la fortaleza para resistir la tentación, la autoridad para testificar, la capacidad para obras específicas y el gozo en la persecución. Jesús, lleno del Espíritu, enfrentó la cruz y otras dificultades.