El Espíritu Santo ha sido fundamental en la historia, equipando a líderes como Moisés, Gedeón y Jefté para ejercer sus ministerios. La Biblia describe a estos hombres como "poseídos" por el Espíritu del Señor, lo que indica una fuerte influencia y dirección divina.
Los profetas también comunicaron mensajes de Dios a través del Espíritu Santo. Figuras como David y Miqueas afirmaron que el Espíritu hablaba por medio de ellos, y Isaías mencionó que era enviado con el Espíritu.
Sin el poder del Espíritu Santo, es imposible llevar a cabo con éxito la misión encomendada por Dios. La dependencia de este poder es crucial para avanzar el reino de Dios y destruir las obras del diablo.