Se critica la falta de coherencia entre las declaraciones de los diputados y sus acciones en el Congreso, lo que genera desconfianza y desprestigio de la institución.
Se menciona que la ausencia de diputados para dar quórum en temas como el de Adorni convierte a los políticos en "encubridores" y condena al país a una crisis institucional.
Se hace referencia a las palabras de Raúl Alfonsín sobre la recuperación democrática y la idoneidad de los funcionarios, en contraste con la situación actual.