Se generó un debate sobre la politización del fútbol y las críticas hacia quienes no apoyan al kirchnerismo, argumentando que no deberían celebrar los goles de la selección argentina.
Se cuestionó la postura de figuras como Cintia García, quien califica el mundial como "de mierda", y se comparó con otras críticas a mundiales anteriores en Catar, Rusia y Brasil.
San Paoli fue mencionado por su supuesta afinidad política y su relación con la bandera de Santiago Maldonado y el grupo Callejero.Se criticó la idea de que el fútbol debe ser un vehículo para la expresión política y se defendió la figura de Messi, argumentando que su desempeño y alegrías no deberían ser motivo de división política.