Se critica la elección de Estados Unidos como anfitrión del Mundial, argumentando que no debería serlo por ser "papá Trump" y por la falta de derechos en comparación con otros países.
Se contrasta la situación de Estados Unidos con la de Catar (reino de la falta de derechos), Rusia (donde no se puede manifestar contra Putin) y Brasil (durante el gobierno de Dilma Rousseff).
Se cuestiona la capacidad de disfrutar del Mundial y se ironiza sobre la idea de que un mundial tapa al otro, a pesar de las diferencias entre ellos.Se menciona la figura de Messi y se critica que su desempeño no interese al kirchnerismo.