El debate en Diputados se centra en el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), una ley que genera controversia por sus beneficios millonarios y su impacto en la industria nacional. A pesar de que el oficialismo celebra el crecimiento del PBI, datos del INDEC muestran una caída consecutiva en la inversión en los últimos cuatro trimestres.
La UIA (Unión Industrial Argentina) ha expresado su fuerte preocupación por el RIGI, advirtiendo que esta ley no contribuye al desarrollo productivo argentino y beneficia desproporcionadamente a sectores como el petróleo y la minería. Si bien estos sectores generan riqueza, no impulsan la creación de empleo ni la articulación con proveedores locales, lo que perjudica a la industria nacional.
La falta de inversión se atribuye a la escasa demanda interna, la caída del salario y la ausencia de perspectivas de mejora a corto plazo. El RIGI, en lugar de fomentar un crecimiento integral, concentra los beneficios en pocos sectores, dejando de lado la necesidad de un plan de integración que fortalezca la industria nacional y promueva un desarrollo sostenible.