Se analiza la problemática de los costos de las cubiertas para colectivos y la falta de inversión en el transporte público. Se menciona que el subsidio actual no alcanza para reponer las cubiertas ni para cubrir la tarifa, a pesar de que una cubierta nueva puede costar hasta un palo y medio.
Se discute la disyuntiva entre la sanción por no cumplir con las frecuencias y el riesgo empresarial de sacar unidades en mal estado. La falta de control y la "anomia" generalizada llevan a que las empresas no inviertan en mantenimiento, priorizando el ahorro a costa de la seguridad de los pasajeros.