El conductor reflexiona sobre la necesidad de "gritar" como forma de expresión popular en Argentina, contrastando con la tendencia de las autoridades a reprimir o desestimar los reclamos ciudadanos.
Critica la actitud de los funcionarios, comparándolos con empleados que no aceptan las quejas de quienes les pagan el sueldo. Cuestiona la creencia de algunos en el poder como algo eterno y la falta de empatía hacia el pueblo.
Manifiesta su deseo de no pagar impuestos, pero reconoce que lo hará por ética y amor al país, aunque sugiere que un cese de pago generalizado podría generar un cambio. Critica la falta de unidad del pueblo argentino para lograr que los precios bajen, a diferencia de otros países.