La resistencia a la insulina afecta a uno de cada tres personas sin que estas lo sepan. Esta condición provoca que la grasa se acumule principalmente en el abdomen, una zona no deseada por muchas mujeres.
A diferencia de lo que se podría pensar, no se puede elegir dónde perder grasa corporal. La resistencia a la insulina dificulta la pérdida de peso general y puede generar un círculo vicioso de ansiedad y aumento de consumo de alimentos, lo que a su vez incrementa el estrés y la culpa.