Se describen dos fenómenos preocupantes: el creciente endeudamiento de las familias, especialmente a través de préstamos informales, y el aumento de la morosidad en el sistema financiero, que alcanza niveles récord.
A pesar de estos indicadores negativos, el gobierno de Javier Milei, a través de figuras como Luis Caputo, celebra datos como la baja de la inflación y la suba de reservas, que no se traducen en mejoras concretas para la mayoría de la población en el corto plazo.
Se explica que la acumulación de reservas es necesaria para demostrar capacidad de pago ante el FMI, pero el costo social de esta política es un deterioro generalizado de las condiciones de vida.