Leopoldo Luque declaró por novena vez en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, buscando deslindar responsabilidades.
Luque afirmó que hasta la internación en la clínica Olivos y la operación por el hematoma subdural, él no era el médico de cabecera de Maradona, sino alguien que se preocupaba por su salud y por que fuera atendido por especialistas. Sin embargo, señaló que una vez firmada la externación y el cuidado domiciliario, la responsabilidad pasó a ser de la prepaga y mencionó a la doctora Forlini y al doctor Pedro Hispania como los profesionales a cargo. Hispania, al ser mencionado, también declaró para aclarar su rol, indicando que no internó ni externó a Maradona y que solo lo vio una vez como interconsultor, sin poder acceder a otras visitas.