Se analiza el impacto de ciertas figuras públicas en el imaginario colectivo del kirchnerismo, mencionando a Florencia Peña como una tercera figura referencial después de Cristina y Máximo Kirchner.
Se debate si Florencia Peña es realmente una dirigente política o si su popularidad se debe a su carrera como comediante, comparándola con otras figuras políticas como Axel Kicillof y Grabois en términos de reconocimiento popular.
Se menciona que Florencia Peña ha sido objeto de ataques y se encuentra angustiada, sufriendo ataques de pánico, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre su situación y el uso que se le da a su imagen.