Se compara la cantidad de dinero encontrado en posesión de figuras como Insaurralde con las sumas que, según Mariana Zubik, los Kirchner se llevaban semanalmente a Santa Cruz en aviones presidenciales.
Se cuestiona la sorpresa ante estos casos de corrupción, argumentando que el kirchnerismo utilizaba los medios para ocultar sus actividades y presentarse como "caras de familia feliz".
Se menciona que, a diferencia de los bolsos de López (9 millones de dólares), las sumas que supuestamente se llevaban los Kirchner eran mucho mayores, y que esta información surge de testimonios en la causa de los cuadernos.