El programa "Iglesia de la ciudad" inició un segmento sobre la obra del Espíritu Santo en el creyente, citando a Pablo en Efesios.
Se explicó que los creyentes son "sellados" con el Espíritu Santo como propiedad de Dios, lo que significa ser identificados y tener una garantía de las promesas divinas, incluyendo la salvación definitiva y un cuerpo glorificado en el cielo.
La presencia del Espíritu Santo se presenta como un anticipo del cielo y una fuente de paz y gozo. Se enfatiza que este sello no solo identifica a los creyentes como propiedad de Dios, sino que también asegura el cumplimiento de sus promesas.