China ha intensificado la presión sobre Estados Unidos en su disputa comercial y tecnológica, incluyendo a 10 entidades estadounidenses vinculadas a defensa y tecnologías estratégicas en su lista de control de exportaciones.
Además, se impusieron restricciones a decenas de empresas estadounidenses en la contratación pública. El Ministerio de Comercio chino argumentó que la medida busca proteger la seguridad nacional y cumplir con compromisos internacionales.
Entre las empresas afectadas se encuentran fabricantes de drones, robótica y tecnología militar, sectores clave en la creciente rivalidad entre ambas potencias económicas.