La Argentina se encuentra en un absoluto default de su deuda, con dificultades para afrontar vencimientos y la necesidad de renegociar con el FMI y China.
El gobierno busca refinanciar obligaciones mediante swaps con China y la posible cesión de la industria automotriz, mientras se agrava la recesión y el ajuste.
Se compara la situación con la de De La Rúa, pero con la diferencia de que el actual gobierno evita el default técnico a costa de un mayor endeudamiento y sacrificio económico.