Adriana Rearte expresa su indignación ante la posibilidad de que Barrelier haya sido torturado en la cárcel, a pesar de considerarlo culpable de múltiples delitos. Señala que si otras personas que hablaron terminaron presas, nadie se animará a declarar.
Rearte cuestiona por qué la investigación se centra solo en Barrelier y no se amplía a otros posibles involucrados. Menciona que la droga está descontrolada en Córdoba y que las autoridades no investigan a los verdaderos proveedores, lo que genera miedo en la población y podría llevar a intervenciones de la justicia federal.