Se relata un episodio en el que el abogado Rosenfeld habría aconsejado a la esposa de un importante funcionario no reclamar dinero que provenía de la corrupción. Se sugiere que este dinero no les pertenecía y que reclamarlo implicaba involucrarse en actividades ilícitas.
La conversación pone de relieve la complejidad de los casos de corrupción y cómo las personas cercanas a los involucrados pueden verse atrapadas en situaciones comprometedoras. La pregunta sobre el paradero actual de ese dinero sigue sin respuesta.