Se reflexiona sobre la gran cantidad de dinero en la política y cómo esto atrae a muchos a esa área, a pesar de los riesgos de corrupción.
Se plantea la idea de que estar casada con un político se ha vuelto "mala palabra" y que las esposas de los funcionarios están bajo constante escrutinio.
Se cuestiona si una mujer solo sirve para cuidar el dinero de la corrupción de su pareja, o si podría tener fortuna propia, y se menciona la figura de Jessica, esposa de un político, y su posible relación con la fortuna de su marido.