Amalia Granata recordó los motivos de su separación de Guillermo, describiendo su relación inicial como un "Romeo y Julieta" lleno de deslumbre mutuo, pero que con el tiempo se fue desgastando.
La separación se produjo cuando su hija Bárbara tenía tres meses, y Amalia se dio cuenta de que no se sentía identificada con el estilo de vida que se proponía la pareja. A pesar de la dificultad que implicaba dejar la relación, su prioridad era su hija y su bienestar.
Poco después de la separación, Amalia vivió un dramático incendio en su departamento, del cual su pequeña hija se salvó milagrosamente gracias a la rápida acción de la niñera. Este evento la obligó a mudarse temporalmente con sus padres, mientras se recuperaba del shock y trabajaba arduamente para reconstruir su hogar.