Ante la escasez de agua en Medio Oriente, se recurre a tecnologías como la desalinización y la siembra de nubes. Israel lidera la desalinización, cubriendo más del 70% de su demanda de agua potable. Los Emiratos Árabes Unidos emplean la siembra de nubes, una técnica más económica pero con implicaciones climáticas.
El cambio climático agrava la situación con menos precipitaciones. La falta de infraestructura hídrica es un problema en muchos países, mientras que otros como Israel y los países del Golfo invierten en plantas de desalinización. Se destaca la necesidad de planes a largo plazo y más plantas de desalinización para cubrir las necesidades de la población.