Se debate el impacto negativo de las redes sociales y la tecnología en la actualidad, considerándolas un elemento nocivo que deteriora lo cognitivo en niños, jóvenes y adultos.
Se reconoce la dificultad de combatir este fenómeno y se sugiere que la solución no pasa por prohibir o enojarse, sino por ofrecer alternativas interesantes.
Se plantea que es imposible prohibir totalmente el uso de la tecnología, pero se puede reducir su espacio ofreciendo actividades atractivas como jugar al truco, andar en bici o ir al teatro.