Las últimas encuestas muestran un descenso drástico en la popularidad del Sr. Burns, quien cae estrepitosamente. A pesar de la mala noticia, Burns se niega a rendirse y pide a Smithers que prepare café, indicando que aún no está vencido.
Sin embargo, la situación parece desesperada, con Smithers reconociendo que ya están perdidos. Burns insiste en que deben seguir luchando.
La escena culmina con Burns y Smithers preparándose para un último esfuerzo, a pesar de las sombrías perspectivas electorales.