Tras perder la elección, el Sr. Burns, irónicamente, reflexiona sobre cómo la familia Simpson, a la que describe como "anónima" y de "trogloditas", le ha costado la victoria.
Burns se lamenta de que, a pesar de sus deseos, no puede tomar represalias directas contra la familia Simpson porque terminaría en la cárcel. Smithers le recuerda que esa es la naturaleza de la democracia.
A pesar de la derrota, Burns muestra un lado poético y noble, pero jura que dedicará el resto de sus días a impedir que los sueños de Homero se cumplan.