El gobierno cubano impulsa su mayor reforma económica en siete décadas, aprobando un proyecto de ley con 175 reformas que promueven la inversión privada en sectores financiero e inmobiliario.
Esta reforma, que podría significar un giro hacia una economía de mercado, busca dinamizar la agricultura, el comercio exterior y el sector inmobiliario, permitiendo mayor autonomía a empresas estatales y municipios. También facilitará la entrada de nuevos actores en el turismo y la inversión extranjera y de cubanos no residentes.
La reforma, considerada una "agenda económica y social de emergencia", busca transformar la estructura económica del país y evitar consecuencias irreversibles. El PIB cubano ha caído un 15% en los últimos seis años, y la economía ha registrado contracciones o tímido crecimiento, agudizada por el bloqueo estadounidense.