El gobierno de Miguel Díaz-Canel en Cuba impulsa una reforma económica sin precedentes en siete décadas. La Asamblea Nacional aprobó un proyecto de ley con 175 reformas que promueven la inversión privada en sectores financiero e inmobiliario, un movimiento significativo hacia una economía de mercado que contrasta con el modelo socialista establecido desde la revolución de 1959.
Esta reforma busca transformar la estructura económica del país con una "agenda económica y social de emergencia", incluyendo medidas para dinamizar la agricultura, el comercio exterior y el sector inmobiliario. Se permitiría una mayor autonomía a empresas estatales y municipios, así como la entrada de nuevos actores en el sector turístico y facilidades para la inversión extranjera y de cubanos no residentes, otorgando mayor poder al sector privado a mediano plazo.
Las reformas, que buscan enfrentar la crisis y evitar consecuencias irreversibles, son presentadas como un desarrollo del proyecto socialista y no una desviación. Sin embargo, la implementación de estas medidas y su rapidez aún no están claras.