Rusia y China intensifican su presencia en el Ártico, reactivando bases militares y explorando recursos, lo que genera preocupación en Estados Unidos. La estrategia china de la "ruta de la seda polar" busca reforzar su seguridad y economía.
A pesar de las tensiones, la Marina estadounidense no ha aumentado sus patrullas en Groenlandia, argumentando que no hay una amenaza militar directa. Se concentran en controlar el paso entre Groenlandia, Islandia y Reino Unido.
El diputado danés Rasmus Jarlow considera que las ambiciones de Trump sobre Groenlandia son una búsqueda de territorio y notoriedad. La isla, como parte de la OTAN, se encuentra bajo un sistema de defensa que, según Jarlow, las potencias buscan aprovechar para obtener cierto control.