Gabriela relata su experiencia personal superando una profunda depresión postparto y situaciones de malestar espiritual en su familia.
Tras separarse de su pareja y tener dos hijos, cayó en una fuerte depresión que la llevó a ser internada en un neuropsiquiátrico. Durante su internación, se sentía triste y vacía, necesitando llenar ese vacío de alguna manera.
Encontró consuelo y un camino de sanación en la Iglesia Universal, a la que llegó por invitación de una amiga y su madre. Participando de las reuniones, especialmente los viernes, comenzó a entender la palabra y a experimentar un cambio significativo.
Con el tiempo, dejó la medicación psiquiátrica y experimentó una renovación espiritual y emocional. Hoy se siente libre, llena de gozo y paz, sin depresión, e insertada en el mundo laboral y estudiando para ser martillera pública.