Martín Sirio relató cómo la depresión y el hostigamiento que sufrió en Argentina lo llevaron a buscar refugio en el extranjero. Tras la denuncia judicial, sintió la necesidad de alejarse y se trasladó a Turquía, donde encontró un espacio para reflexionar y sanar.
En Turquía, Sirio pudo retomar rutinas terapéuticas como caminar al aire libre, algo que le resultaba difícil en Buenos Aires debido al reconocimiento y la hostilidad que percibía en la calle. Esta libertad de movimiento fue crucial para su bienestar emocional, a pesar de la distancia de sus afectos.
El influencer también mencionó el apoyo recibido por parte de su amigo Musu, con quien mantenía una conexión virtual constante. Esta relación, forjada a través de largas conversaciones digitales, le brindó contención durante su estancia en el extranjero, demostrando la importancia del apoyo social incluso a distancia.