Eduardo Constantini busca casarse por iglesia con su nueva esposa, INAH, lo que requiere la nulidad de su matrimonio anterior con Teresa Constantini.
Teresa se opone a la anulación, argumentando que se casaron jóvenes y compartieron 30 años y cinco hijos, cuestionando la validez de anular un matrimonio tan prolongado bajo argumentos de inmadurez.
Se menciona que INAH podría estar embarazada, lo que intensificaría el deseo de Eduardo de formalizar la relación eclesiástica.